sábado 16 de julio de 2011

Abismo



Había que seguir dudando para llegar al abismo,


dejar de conformarse,
caminar por planos caminos
y rodearse de paisajes florecidos.


Había que dudar del sol
el suelo y las nubes,
la falta de tormentas,
fuertes vientos que recuerden
y lo anuncien.


Había que pensar que tal vez
la belleza de una flor no era todo,
no era el fin
del arduo y difícil recorrido.


Con la duda y el asomo,
el presentimiento fugaz
de lugares infinitos,
se accede a inmensidades que devoran
y ensanchan
por fin

el alma.


El abismo se anuncia
a través de un borde filoso,

salva al alma
y la revive.


di.



0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada