"Tarde varios días en darme cuenta que Octavia era la primera persona en el mundo que había visto reírse así, con la más profunda ternura, con la más profunda atención. Podía estarse riendo a carcajadas, con los ojos cerrados o mirando a otra parte, pero siempre se estaba fijando en los demás, siempre sabía qué pensaban, qué sentían los demás, siempre estaba observándolo todo. Y qué alegría!"
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada